lunes, 19 de marzo de 2012

La verdadera conversión siempre trae fruto (J.C. Ryle)

Admito completamente que la manera en la que El Espíritu Santo trabaja es invisible. Es como el viento. Es como el poder de atracción de un imán. Es como la influencia de la luna en la marea. Hay algo de eso que está muy lejos del alcance de los ojos de una persona o del entendimiento.  Pero, aunque admito eso firmemente, mantengo  (no sin menos firmeza) que los efectos del trabajo del Espíritu santo en la conversión siempre se verán.  Esos efectos tal vez sean débiles y endebles al principio (para el hombre natural tal vez sean muy difíciles de ver y no se puedan entender), pero los efectos siempre estarán. Siempre se verá algún fruto donde haya una verdadera conversión. Donde ningún efecto se ha visto,  puedes estar seguro de que no hay gracia. Donde no se encuentra ningún fruto, puedes estar seguro de que no hay conversión.

Extracto de: "conversión" (por J.C.Ryle)
Traducción: Isarona


No hay comentarios.: