viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Cómo puede mandar Dios a las personas al infierno si es amor?

—No entiendo—. Me dijo – ¿cómo puede Dios mandar a las personas al infierno si es amor?

Dentro de mi cabeza me pregunté cómo podría explicárselo. Solo se me ocurrió una manera simple de hacerlo.

—Creo que es como las figuras de plastilina que hicimos en la clase de modelado. Nosotros las hacemos y podemos hacer con ellas lo que queramos. Podemos guardarlas en un lugar especial o podemos tirarlas a la basura, y nadie nos puede reclamar nada por eso. Crear algo no compromete al creador con su creación.

Yo sé que Dios podría hacer lo que quiera con nosotros. Podría enviarnos a todos al infierno sin ser injusto, después de todo eso es lo que merecemos. Sí, Él nos creó, pero eso no lo obliga a salvarnos. Sin embargo, es ese amor y esa misericordia las que brillan como luz al final del túnel. Sí, hay salvación. Todo gracias al amor inmerecido del creador. Es ahí donde se demuestra el amor, en que Dios nos da la mano cuando podría mostrarnos solo su puño. Podría destruirnos y mandarnos al bote de basura, pero su misericordia se extiende como el cielo sobre el mar. Su amor no significa salvar a todos, su amor significa salvarnos inmerecidamente.

¿Suena radical? Tal vez sea porque lo es. El amor de Dios es así.

¡Bendiciones!



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