domingo, 26 de septiembre de 2010

La pluma de la bailarina. (parte de mi primer novela!! Wiiiiiiiiiii!)

Una de mis partes favoritas de la novela que estoy escribiendo. =) Comentarios y críticas se aceptan. ENJOY! (obvio voy a cambiar algunas cosas...esto es un borrador =P!)

...

-Claro que me gustan los finales felices, son muy buenos para las historias, pero mi vida no está teniendo un final feliz. Igual y los finales felices solo son para las princesas de los cuentos….


El maestro la interrumpió.

-¿y quién te dijo que este es el final de tu historia?

Isabela volvió su vista al maestro sin saber qué decir exactamente.

-Yo no tengo alas.

El maestro volvió su vista al suelo como buscando las palabras correctas para decir. Isabela podía ser tan terca a veces. Cerró los ojos. Ella tenía su vista clavada sobre él esperando alguna palabra que la sacara de la profundidad donde se encontraba.

- Ya sé que no tienes alas- le dijo mientras volvía su vista hacia ella- sé que quisiste ser bailarina y sé que nunca lo serás. Sé que sabes todo lo que perdiste y todo lo que no tienes. Pero necesito que entiendas una cosa. Tú no sabes lo que sí tienes.

-no sé lo que tengo porque no tengo nada. Perdí la movilidad en mis piernas, y junto con ella se fue todo lo que yo quería, todo lo que soñé.  Quedé como una tonta ante aquellos a quienes les aseguré que sería una gran bailarina. Ya no valgo nada.

-¿que ya no vales nada? Estoy de acuerdo con que todo lo que pensabas cambiara desde aquel día, pero no te dejaré pensar que no vales nada.

-¡ah!, ¿sí? ¿Y cómo vas a hacer eso? ¿Quién te dice que soy como antes? ¿Quién después de esta situación sigue valiendo lo mismo que otros que lo tienen todo?

-Isabela-dijo el maestro mientras sacaba un dólar su bolsillo- ¿Qué es esto?

-Un dólar, y si crees que con darme dinero me vas a hacer sentir mejor, te equivocas porque yo…

El maestro tiró al suelo el billete y comenzó a pisotearlo.

-¿estás loco? ¿Qué haces?

El maestro levantó el dólar y lo comenzó a estrujar entre sus manos con mucha fuerza. En su cara se veía algo de coraje. Isabela comenzó a asustarse. Tal vez sus preguntas habían hecho enojar al maestro.

-¿estás bien?-preguntó Isabela con un poco de temor al no saber qué era lo que el maestro estaba haciendo

Después no supo qué hacer y mejor guardó silencio mientras él hacía lo suyo. Hasta que el maestro lo puso a escasos centímetros de la nariz de Isabela.

-¿Qué es esto?

-un dólar.

-¿cuánto valía antes de que yo hiciera lo que hice?

-lo mismo.

El maestro tomó el anillo que llevaba puesto. Lo puso en el suelo y lo pisoteó hasta deformarlo y dejarlo inutilizable. Lo levantó y lo llevó hasta las narices de Isabela.

-¿Qué es esto?

-pues, era un anillo…

-de qué material es?

- creo que es oro.

-Crees que alguien quiera comprar esto aunque ya no tenga forma de anillo?

-creo que sí puede haber alguien que quiera…

-¿porqué?

-porque es oro y tiene valor en sí mismo.

-Así como el billete no pierde valor por lo que le suceda, tú no pierdes valor por tus circunstancias, y así como el oro tiene valor en sí mismo, tú tienes valor porque eres tú. Tener una forma distinta no te hace menos valiosa, pero debes recordar que nadie se pone un trozo de oro en los dedos. El oro necesita fuego para que se le quiten todas las impurezas y para poder darle forma. Esta circunstancia es uno de tus fuegos. Tú sabes si quieres ser un trozo de oro o un anillo. Tú decides cómo reaccionar ante todo esto, y sabes si quieres tomar la forma de la fortaleza o de la amargura, pero de que tienes que pasar por esto… lo tienes que hacer.

El maestro sacó una tarjeta y la puso junto a su lámpara.

-Pronto regresarás a casa, así que tendrás que decidir qué harás. Llámame cuando dejes de darte lástima a ti misma y estés lista para vivir.

Una enfermera entró buscando a alguien, y en cuanto vio al maestro le dio una bata blanca.

-Doctor, encontré esto en la sala de espera. Creo que es suya.

El maestro la tomó y mientras se la ponía comenzó a darle instrucciones a la enfermera.

-Lláme a los familiares de esta paciente y dígales que mañana puede regresar a su casa.

La enfermera asentó con la cabeza y salió. El maestro volteó ante la sorprendida Isabela ¡Él era su doctor! Aunque no siempre lo veía había estado siempre pendiente de ella.

-Tienes mi número telefónico en esa tarjeta. Llama cuando quieras.

Sorprendida y algo confundida vio como salía de la habitación ¡Con razón aparecía cuando menos se lo esperaba! Él no le había dicho lo que esperaba escuchar. Isabela solía escuchar a la gente compadeciéndola o escuchando palabras de lástima. Solo él le había dicho el valor que tenía. Solo él había dejado de decirle lo que quería escuchar para decirle lo que necesitaba escuchar.

....continuará...

3 comentarios:

Dana :) dijo...

Aww Isa ! es muy bonito (:
lo del billete circula en Internet hehe, pero aun así llega (: Yo quiero leerla !! me picó lo del maestro y que era su doctor y ella no sabía hehe
Cuantos caps llevas ??
Cuando lo terminas ??
hay que estar orando para que se publique !! :DD

Dana :) dijo...

aww Isa ! es muy bonito ! :)
Lo del billete circula en Internet hehe, pero aun así llega, y la del anillo no me la sabía haha
Me quedé picada con que no sabía que el maestro era su doctor y eso hehe
aw! cuantos caps llevas ?
cuando lo terminas ?? hehe
ay que estar orando para que se publique !! :DD
te quiero mucho !! :))

Isabel dijo...

awww!! Grax Danita!!!


Todavía no lo divido bn por capítulos, pero ya llevo llevo 33 páginas.. =P


ya kiero terminar para q se publiqueeeeee!!

Grax x el apoyo =)

tkmtmbn!!